¿El cliente siempre tiene la razón?

¿El cliente siempre tiene la razón?

¿El cliente siempre tiene la razón? Lo que voy a contar a continuación es una situación habitual para cualquier desarrollador web con algo de experiencia.

¿Cuántas veces no hemos hecho un diseño o rediseño y hemos escuchado un “esto no va a gustarle al cliente” o ha sido el mismo cliente el que ha dicho que no le ha gustado? Definitivamente es el pan de cada día; en casos como estos la mejor solución sin duda alguna es contar con un intermediario para evitar el estrés que provoca el trato directo y darnos tiempo de razonar nuestra respuesta, ya que podemos ser unos excelentes profesionales con varios años de experiencia, pero las relaciones interpersonales es algo que a muchos se nos resisten, la empatía, el saber ponerse en los zapatos del otro es una cualidad que debe ser respetada.

En este tipo de situaciones la humildad y seguridad en nuestro trabajo debe ser absoluta, ya que es común que al principio sobrevaloremos nuestro trabajo y sea cierto, es mejorable, tenemos que dar nuestro brazo a torcer, escuchar y realizar los cambios necesarios para tener un cliente satisfecho.

Si, por el contrario, tenemos varios años de experiencia, pensamos con humildad y podemos defender con seguridad y firmeza nuestra propuesta, no solo es una necesidad, sino una obligación pues el cliente acude a nosotros en busca de ayuda profesional, y puede que la idea que tuviese concebida no sea la más adecuada para su sitio web; es nuestro deber el hacérselo saber y proponerle la solución más adecuada, explicándole él por qué. Esto es algo que el cliente agradece enormemente, no les quepa la menor duda, y lo digo no solo como proveedor, sino también como cliente: Si contratamos un arquitecto y le damos los planos que nosotros mismos dibujamos de la casa de nuestros sueños ¿no agradecerías si te dijese que determinada columna debe ir ubicada en otro sitio porque de lo contrario pondría en riesgo la estabilidad de la estructura? si vas a la peluquería con la foto de un modelo pensando que puedes salir de allí siendo su viva imagen ¿no agradecerías si el peluquero te dice que ese corte no te quedaría bien, argumentando su opinión y te sugiere otro más adecuado?

«Hagas lo que hagas, hazlo tan bien para que vuelvan y además traigan a sus amigos.»

Walt Disney

Ahora bien, aun en el segundo caso, también puedes encontrarte con clientes a los que no les importe tu opinión y sigan firmes con su idea, y no creas que son pocos, en realidad abundan y es en estos casos donde un intermediario va a marcar la diferencia; es aquí donde tienes que aceptar que tratas con una persona que tiene unos requisitos muy específicos y valorar si es posible realizarlo, en cuanto tiempo podrías realizarlo y no menos importante, si es algo que no afecta a tu ética profesional, ya que debo desmentir uno de los más grandes mitos creados por la mercadotecnia: El cliente no siempre tiene la razón.

Si el cliente no piensa dar su brazo a torcer y lo que pide puedes realizarlo a pesar de no ser lo más recomendable, si deseas tener un cliente satisfecho tendrás que dar tu brazo a torcer y dar tu mejor esfuerzo, pero si lo que pide es algo que va en contra de tu ética profesional, no aceptes el trabajo, este acudirá a otros profesionales hasta que alguno acepte, y cuando lo encuentre y los resultados no sean los esperados, es probable que regrese a ti con la mejor disposición de escucharte.

Autor: Javier Ocampos

Fundador de Leedeo y cofundador de Nube Online. Desarrollador web por vocación, soy un apasionado del fron-end y back-end por igual, ya que considero que lo visual y lo funcional siempre han de ir de la mano.