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Como todo en esta vida, cada cosa tiene un fin y una relación laboral no es excepción, ya sea una renuncia voluntaria o un despido improcedente, la forma en la que dejemos nuestro puesto de trabajo siempre debe ser correcta y con la cabeza bien alta.

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Por suerte – y buen hacer, por supuesto – no he tenido que lidiar con ningún despido, sino que, a lo largo de mi carrera, he sido yo, por voluntad propia el que ha decido finalizar mi relación laboral con las empresas para las que he trabajado – que tampoco son tantas pues mis relaciones laborales siempre han sido de largo plazo – y en todos los casos la forma correcta es la siguiente:

Solicitar una reunión personal con tu jefe departamental en la que vas a explicar tus motivos de la forma más cordial posible por los que has decidido dejar tu puesto de trabajo; esto es algo que ha de hacerse con al menos 15 días de antelación para darles tiempo de buscar una persona que cubra tu vacante, a la que vas a capacitar en sus primeros días para que esta tenga bien claro cuáles van a ser sus labores y así no afectar a la productividad de la empresa.

Parte jurídica

Tanto si es una renuncia voluntaria como un despido justificado al trabajador siempre le corresponde el finiquito, que es la cantidad correspondiente a los días trabajados y no pagados en el mes más una parte proporcional del aguinaldo y vacaciones. En caso de tener contrato colectivo de trabajo, también se deberán incluir los pagos proporcionales a las prestaciones incluidas en este, como pudieran ser bonos, vales, comisiones, caja, fondo de ahorros y utilidades.

Si además renuncias voluntariamente y has cumplido al menos 15 años de servicio, te corresponde recibir una prima por antigüedad, correspondiente a 12 días de salario por año trabajado.

El pago por liquidación correspondería en 3 casos:

  1. La empresa decide rescindir tu contrato por motivos ajenos a tu desempeño laboral, como reestructuración del área, cierre de la empresa o desaparece tu posición.
  2. Despido injustificado.
  3. Decides renunciar a causa de una falta grave cometida por el patrón, según el artículo 51 de la LFT (Ley Federal de Trabajo).

En este caso corresponden 3 meses de salario, prima por antigüedad, salarios vencidos (en caso de despido injustificado, y corresponden a todo el tiempo que durase el juicio) y 20 días de salario por año de servicio (en caso de despido injustificado).

Ante todo, ética profesional

Si decides presentar tu renuncia voluntaria y lo haces de la forma correcta, incluso en estos casos puedes encontrarte con jefes a los que no les siente nada bien tu decisión, pues te consideraban una pieza valiosa dentro de su equipo de trabajo y tu perdida les resulte dolorosa, en cuyo caso pueden suceder 2 cosas:

  1. Que intenten negociar contigo para intentar convencerte de no dejar tu puesto; de ti depende entrar en negociaciones o bien, agradecer la oferta, pero rechazarla elegantemente. Sea como sea eso es factor indicativo que tu trabajo fue correcto.
  2. Ya sea porque rechazaste la oferta o porque no les sentó nada bien las noticias decidan de inmediato acompañarte “amablemente” a la salida sin permitirte la entrada a sus instalaciones ni cumplir con tus obligaciones, y luego, para evitar problemas, te soliciten firmar la renuncia voluntaria.

Si te encuentras en el caso número 2, no firmes nada, acude de inmediato con tu abogado pues ya no se trata de una renuncia, sino de un despido improcedente y la justicia te ampara; incluso aunque quisieran alegar tu renuncia y un juez les diese la razón, te corresponde liquidación al entrar en el punto número 3: Decides renunciar a causa de una falta grave cometida por el patrón, según el artículo 51 de la LFT (Ley Federal de Trabajo), más concretamente al punto número 2 que dice así:

Artículo 51. Son causas de rescisión de la relación de trabajo, sin responsabilidad para el trabajador:

  • II. Incurrir el patrón, sus familiares o su personal directivo o administrativo, dentro del servicio, en faltas de probidad u honradez, actos de violencia, amenazas, injurias, malos tratamientos u otros análogos, en contra del trabajador, cónyuge, padres, hijos o hermanos.

Si tu patrón está en la mejor disposición y el motivo de renuncia es haber encontrado una oferta laboral que satisface mejor tus expectativas, lo mejor es hablarlo como personas razonables, aceptar el finiquito que te corresponda, terminar tus labores y salir de ahí con una carta de recomendación, algo que sin duda es algo que sabrán valorar tus nuevos patrones.

Creo que no es necesario decir que lo mejor es evitar los problemas legales, pero incluso siendo un trabajador modelo son cosas que pueden escaparse de nuestras manos, por lo que no está de más estar prevenido, y es que, en el mundo laboral, no solo existen trabajadores irresponsables, si no también jefes que no merecen estar a cargo de otras personas, el liderato es algo que uno se debe ganar, no algo que se deba imponer.

Aclaro que no soy abogado, pero he vivido situaciones de este tipo, así que espero mi experiencia sirva a otros que estén pasando por una situación similar.

Javier Ocampos

Fundador de Leedeo y cofundador de Nube Online. Desarrollador web por vocación, soy un apasionado del fron-end y back-end por igual, ya que considero que lo visual y lo funcional siempre han de ir de la mano.

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